martes, 19 de marzo de 2019

RECORDANDO UN FINAL FRUSTRANTE


Cinco de la mañana, quedarme a dormir o llegar temprano a la escuela, el dilema de todos los días, sin embargo decidí levantarme con una grata felicidad debido a que después de mucha espera, uno de mis grupos favoritos se iba a presentar en la ciudad en la que resido y lo mejor de todo, gratis.
Me vestí, desayuné,  preparé mis cosas y mi padre ya estaba listo para dejarme en la parada. Recuerdo haber llegado a la escuela, saludar a mis compañeros y emocionarme aún más debido a que mis amigos me iban a acompañar al concierto.

La mañana de aquel viernes fue rutinaria como casi todos los días de escuela, tomé asistencia, los profesores dieron su clase, desayuné algún emparedado preparado por mi madre, entregué un trabajo que había sido solicitado para ese día y terminé los deberes que correspondían a la escuela.

No ansiaba otra cosa, más que la hora en que pudiera ver a División Minúscula en el escenario desde las primeras filas. No recuerdo muy bien cómo fue que esta banda se convirtió en una de mis favoritas, pero sin duda alguna no me arrepiento de haberlos escuchado, pues hasta el día de hoy los escucho, y entre más crezco mejor entiendo las letras.

Unos días antes, la emoción me invadió tanto que grité en mi casa un “¡que genial!”, mi mamá solo me ignoró,  sin embargo al ver que mi hermana me observó extraño le comenté el motivo de mi sorpresa, no terminé de decirle la fecha en que se presentaría cuando me interrumpió y me dijo que fuéramos.

No era la primera vez que íbamos a un concierto juntas, es más, la considero mi compañera de conciertos a pesar de no tener los mismos gustos musicales, ya que siempre que puede me acompaña y viceversa. Sin embargo, dudé por un momento de que decidiera acompañarme, pues el evento era un día de clases, además de que nuestra última experiencia antes de ese evento no fue muy agradable,  pues para empezar no sabíamos cómo llegar al antro en el que se presentó la banda, por lo que terminamos perdidas por una zona un poco desagradable, una vez encontrado el “famoso” lugar, tuvimos que esperar a que nos dejaran entrar para estar de pie por unas 6 horas escuchando a otras bandas hasta que el grupo al que íbamos a ver se dignó en salir al escenario, para que al final de la noche hiciéramos el recuento de las 8 hrs que estuvimos paradas, aplastadas y casi golpeadas, ya que mi hermana al querer levantar un objeto que el vocalista aventó, un chico la empujó para quedarse con ello, sin embargo no logró tomarlo a tiempo ya que mi hermana fue más rápida para reaccionar y quedarse con la plumilla, una vez en sus manos no le importó el golpe que había sufrido.

Sin embargo, afirmo que valió la pena cada minuto de deshidratación e intoxicación por el olor que desprendía cada cuerpo humano en ese pequeño espacio, pues al final del día terminamos con experiencia suficiente para sobrevivir al siguiente concierto.

Así que, para el día del concierto de División Minúscula, quedé de verla con su amiga dentro de la feria de Puebla, ya que ahí fue el lugar donde se presentó la banda; de esta manera no tendría que esperarme y así podría ir a dar la vuelta con su amiga sin que mis amigos y yo le estorbáramos.
Una vez que encontré a todos mis amigos, nos fuimos directo al camión, no todos iban a ir, sin embargo tomaban el mismo transporte para llegar a sus casas, así que los únicos dos a los que nos esperaba el agradable destino de un concierto era a mi amigo y a mí. Sin embargo, a mi amigo le interesaba únicamente la primera banda que tocaría, pues estaba consciente de que se presentarían dos, sin embargo hasta ese momento estaba dispuesto a quedarse a escuchar a las dos bandas y acompañarnos.

Una vez en el trayecto a la feria, mis amigos y yo estábamos platicando de cosas sin sentido, cosas que nos provocaban tanta risa que las personas comenzaron a mirarnos feo y apuesto a que muchas se estaban riendo por nuestras estupideces. Todos nosotros íbamos de pie ya que el camión a esas horas se llena, pues es la hora en que salen las personas del trabajo y los niños de la escuela. Así que para nuestro colmo, las personas ya iban de mal humor y para sumarle a esto, nosotros íbamos intentando no gritar ni molestar a las personas con nuestra risa.

El camino se volvió aún más gracioso cuando nosotras nos pudimos sentar pero nadie dejaba que tomara asiento mi amigo, pues las señoras lo empujaban con la idea de que sería lo suficiente caballerosos para cederles el lugar, motivo por el cual mi amigo llegó al punto en que se desesperó y se quedó mirando con una cara de “¿Qué le pasa?” a una mujer de rostro un poco amargado que le quitó su lugar. Por supuesto a la señora no le importó, pues ella iba amargada pero muy cómoda.

La situación en el camión se tornó estresante cuando ya estaba a punto de reventar y el chofer aún seguía subiendo a más personas. Para mi suerte ya iba sentada, sin embargo cuando el hombre que iba a mi lado se dio cuenta que ya iba a llegar a su parada, fue un problema para que pudiera darle el espacio para salir, por lo que sin querer terminé pateando al señor y mi amigo que aún seguía parado quería que me moviera para que se pudiera sentar, sin embargo le dije que me esperara porque no podía hacerlo, casi no me escuchaba por las risas que mis amigas provocaban con sus comentarios, sin embargo cuando le dije “espera, porque ya pateé al señor” mi amigo entendió mal y gritó a todo el camión que ya había matado al señor mientras se reía. No es difícil imaginar lo fácil que fue atraer la atención de medio camión hacia nosotros con ese comentario.

Una vez que mi amiga se bajó, la mitad de pasajeros también había descendido, por lo que pudimos conversar de una manera más libre sin tantas miradas de por medio.

Al llegar a nuestra parada, nos despedimos de nuestra amiga, pues aún le faltaba algo de recorrido para llegar a su casa. Al llegar a la entrada, comenzaba a arrepentirme de haber llevado una sudadera, pues el calor era insoportable, claro solo a mí se me ocurre llevar ese atuendo para un concierto, en ese momento pensé que no había aprendido nada del concierto anterior. Para mi defensa, no quería cargar un suéter y sabía que después del evento iba a estar haciendo frío, una vez más, me equivoqué.
Después de pagar la entrada, y ver a los borregos que tenían ahí, mi amigo y yo decidimos dar la vuelta para ver qué cosas había. Una vez que caminamos lo suficiente para agotar nuestra energía, decidimos ir a buscar a mi hermana, así que una vez que supe donde se encontraba fuimos en su busca. Llegamos a la entrada del foro artístico, y me di cuenta que mi hermana y su amiga estaban sentadas haciendo fila para el concierto. Más bien, habían comenzado la fila, pues era demasiado temprano para un concierto que comenzaba hasta las 8 de la noche, por lo que en ese momento no había casi nadie, salvo unas cuatro o cinco personas que también habían decidido formarse.

Al ver que aún no habían muchas personas y nuestros estómagos comenzaban a dar señales de vida con rugidos provocados por el hambre que teníamos, decidimos ir a buscar algo de comer, sin embargo mi hermana y su amiga decidieron quedarse a seguir cuidando la fila.

Al no saber que queríamos comer, ni por donde buscar decidimos caminar una vez más a lo menso, llegamos al centro expositor y dimos como mil vueltas intentando convencernos de comprar algo que no pareciera una estafa, sin embargo, después de distraernos con cosas que no eran alimento, decidimos comprar pastes. Después de nuestra hora de caminata y sin haber comprado comida, optamos por caminar por los puestos. Mi idea era comprar una brocheta de carne, sin embargo al verlas mi amigo me convenció con argumentos pocos validos que no era buena idea comprar eso. Así que decidimos continuar caminando hasta que mi hambre pudo más que la estafa a la que me estaba sometiendo al comprar una orden de tacos al pastor, sin doble tortilla por sesenta pesos. Mi amigo me recriminó mi mala compra por todo el camino hasta que él compró una orden de chalupas por veinte pesos. No me importó, estaba comiendo y ya era feliz.

Para el colmo, queríamos agua, así que regresamos al centro expositor para buscar un puesto de aguas de sabor que valían la pena. Una vez que teníamos toda la comida y el agua, decidimos regresar a formarnos para comer ahí. Al darnos cuenta mi hermana y su compañía ya no estaban formadas, pues el sol quemaba demasiado y decidieron quitarse de ahí. Sin embargo, al voltear a ver el lugar donde unos minutos antes habían estado formadas noté que esos lugares ya estaban ocupados por otras personas, por lo que era bastante notorio que ya habían llegado más personas.

Decidimos formarnos una vez que la fila llegó a una zona donde nos podíamos sentar y con sombra, así que hasta que estuvimos cómodos, formados y con sombra nos dispusimos a comer.   

Mientras terminábamos nuestra comida notamos que la fila crecía más. Cuando acabamos de comer, nos dimos cuenta que apenas eran las cinco de la tarde, así que solo nos dispusimos a perder el tiempo y platicar, pues si nos movíamos de ahí, perderíamos nuestros lugares. Unos minutos después la amiga de mi hermana se despidió de nosotros, pues no pretendía quedarse al concierto, sin embargo cuando le dijo que en la escuela le devolvía las cosas que le había dado, entre ellas un paraguas, mi cara fue de desconcierto pues no entendía el motivo de que se llevara sus cosas que claramente cabían en su mochila, por lo que mi hermana me explicó que no nos iban a dejar pasar con cosas  que se consideran un riesgo en los conciertos, y me dijo que era lo que prohibían. Así que mi amigo y yo comenzamos a ver qué cosas teníamos que nos pudieran quitar para esconderlas. La amiga de mi hermana se terminó llevando mi paraguas y mi botella de agua, una vez más, me deshidrataría dentro de un concierto.

Una vez que creímos que ya nos iban a dejar entrar debido a que era la supuesta hora que ya dejaban entrar y nos hicieron hacer dos filas, una de hombres y otra de mujeres, nos emocionamos, pero después de pasar largos minutos esperando nos dimos cuenta que solo nos habían engañado.
Al menos tenía con quien platicar, pues mi hermana estaba junto a mí, sin embargo, mi amigo estaba solo y cada vez que lo volteaba a ver tenía una expresión en su cara de frustración, por lo que opté por salirme de la fila y dejar a mi hermana apartando los lugares para poder platicar con mi amigo que estaba a unos metros de nosotras, sin embargo antes de que diera un paso mi hermana me dijo que quería ir al baño, momento perfecto, pues no quería que se fuera sola y no sabíamos en que momento empezaríamos a pasar, pero fue más insistente su necesidad que lo demás. Así que, unos minutos después de que se fuera al baño, mi amigo se acercó a mí y me dijo que ya se iba, me dio una excusa que hasta el día de hoy sé que era mentira, pero entendí su cansancio y la desesperación que sufrió, pues llevábamos alrededor de cinco horas en la feria esperando el concierto. Un vez que se fue, me quedé a esperar a mi hermana, después de haber transcurrido unos minutos más, me comencé a preocupar, pues no aparecía  por ningún lado. Cuando estuve a punto de salirme de la fila para ir a buscarla, regresó excusándose con la gran fila que había en los baños.

Después de que me comencé a desesperar porque no nos dejaban pasar pero tampoco podíamos sentarnos porque perderíamos nuestro lugar, los guardias de seguridad abrieron las rejas y comenzaron a dar las instrucciones para la revisión de las cosas. No había deparado en las mochilas, no sabía si nos iban a dejar entrar con ellas ya que solo se prohibía entrar con algunos objetos en específico. Decidimos pasar y que nos revisaran pues no habíamos estado formadas tanto tiempo para no entrar por culpa de las mochilas, aunque tampoco pretendíamos dejarlas por ahí.

Así que, en el momento en que los guardias nos dejaron pasar para la recisión todas las personas se comenzaron a alborotar, pues entre más rápido se pasaba la revisión más rápido se ingresaba al foro y mejores lugares se conseguían. Para nuestra suerte, pudimos pasar las mochilas sin embargo la guardia de seguridad se tardó bastante tiempo revisando y analizando cada cosa que se encontraba dentro de mi mochila, para que posteriormente se tardara el mismo tiempo con las cosas de mi hermana.

Una vez que las dos pasamos, terminamos apresurándonos para intentar alcanzar buenos lugares. Ya localizado un buen espacio hasta adelante y con una buena vista, sin preocupaciones por ser aplastadas o empujadas entre la multitud decidimos quedarnos ahí.

Cuando creímos que el concierto ya iba a comenzar, todavía se tardó como media hora más en salir el primer grupo, en este momento no teníamos problema alguno, el dilema surgió cuando mi papá me llamó y me dijo que iba a pasar por nosotras a las once de la noche. Haciendo cuentas el grupo por el que estuvimos esperando horas y días saldría a tocar hasta las diez de la noche y no íbamos a ver casi nada. Sin embargo, intentamos mantener la esperanza de que los artistas a los que iba a ver salieran al escenario antes o en todo caso, intentar convencer a mi papá de que pasara más tarde por nosotras, una opción que no veía muy fáctica ya que iba de paso por nosotras y al otro día tenía que levantarse temprano.


Justo cuando dieron las diez de la noche, División Minúscula aun no salía a tocar, comenzaba a sentir una molestia enorme y frustración por haber esperado tanto, por tener buenos lugares y saber que los íbamos a desaprovechar y por haber gustado en unos tacos que solo calmaron mi hambre por un instante y ni fueron tan buenos como lo aparentaban.

En fin, me decidí a disfrutar de los minutos que lograra escucharlos, a pesar del enorme estrés que sentía a esas alturas, pues entre más avanzaba el tiempo parecía que nunca los vería. Cuando el reloj dio las diez y media de la noche, por fin se apagaron las luces, salieron a escena, cada integrante ocupó su espacio y comenzaron a sonar las cuerdas de las guitarras.

Con una buena vista para no perdernos de nada y un buen ambiente por parte de los fans el concierto parecía perfecto, canté a todo pulmón hasta que dieron las 11: 15 y tuvimos que abandonar el show. No nos queríamos ir, mi hermana insistió en quedarnos a escuchar otra canción, pero mi celular no dejaba de sonar, teníamos que partir directo a casa.

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