Movimiento, armonía, belleza,
música y poesía, son elementos que Leonardo Nierman incluye en una serie de 21
esculturas “espejismos del tiempo”; todas distinguidas por las expresiones
abstractas y sentimientos que desemboca cada una para el espectador. Remolino,
conforma una de las veintiún piezas de la exposición de este gran artista mexicano,
reconocido y distinguido tanto nacional como internacionalmente por el trabajo
que ha desarrollado como pintor y escultor, así como el estilo abstracto y el
uso de colores vibrantes que caracterizan a sus obras.
Esta pequeña representación de una
gran exposición de Leonardo Nierman es grata localizarla en el Complejo Cultural
Universitario de Puebla, un lugar destinado a preservar y difundir la cultura y
el arte, un espacio en el que es posible
encontrar obras de diversos artistas, entre ellos Nierman, este artista que es
representado en lugares de todo el mundo con grandes obras y grandes premios
como el Oscar de Italia, Roma en 1985, así como reconocimientos en Ciudades
como Londres, Chicago, New York, Ciudad de México, entre otras; y en esta
ocasión es representado en la Ciudad de Puebla con la escultura “Remolino”, una
pieza que se aprecia cerca de la entrada del CCU y al alcance de todos para lograr apreciarla.
Esta obra resulta atractiva por sí
sola al únicamente observarla, sin embargo es aún más interesante saber que esta escultura es
similar a una de las famosas pinturas del mismo Nierman y las diferencias se
basan en los colores, pues una al ser una pintura, los matices provienen de la
obra misma y la obra “Remolino” al formar parte de lo tridimensional, los
colores provienen del entorno que se refleja, esto debido al material que
Nierman utilizó a propósito, acero inoxidable con acabado espejo.
Esta serie de obras siguen un
patrón en espiral en el que Nierman intentó dar una forma abstracta de la
naturaleza, como lo son en su mayoría formas torcidas, curvas, o algunas con
formas geométricas, así tiene un sentido lógico llamar “Remolino” a esta obra. De
esta manera, captar la belleza que la misma naturaleza nos brinda y las
emociones que nos provoca el mundo en el que vivimos, fomenta nuestras
inspiraciones de alegría, armonía y poesía que existen en cada uno de nosotros
al igual que las tempestades, interpretado así en esta pequeña obra; por lo que
Leonardo Nierman nos invita a pensar, sentir y expresar, pero sobre todo a buscar los reflejos y
cambios del paso del tiempo en nuestras vidas y manifestar las sensaciones que
cada uno puede vivir en un remolino.
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